Elíseo. Yo soy un baile de criadas
y de horteras.
A mí me buscan las cocineras;
a mis salones se disputan por venir
lo más seleto de la igilí.
Coro. ¡Gilí!
Elíseo. Allí no hay broncas
y el lenguaje es superfino,
aunque se bebe bastante vino.
Y en cuanto al traje que se exige en sociedad,
de cualquier modo se puede entrar.
Hay pollo que cuando bailando va
enseña la camisa por detrás,
y hay cocinera que entra en el salón,
llenos los guantes de carbón.
Coro. ¡Carbón!
Elíseo. Se baila la habanera, polka y vals,
sin discrepar en tanto así el compás;
y al dar las vueltas con gran rapidez,
¡válgame Dios lo que se vé!
Coro. ¡Olé!
Elíseo. ¡Qué placer es bailar
y mover el cuerpo así,
y poder apreciar
la melodía del schotís!
Coro. ¡Qué placer es bailar siempre así,
y poder apreciar el schotisch! Tis-pi-tís.
Todos. (Salvo Elíseo) ¡Qué placer es bailar
y mover el cuerpo así,
y poder apreciar
la melodía del schotís!
Elíseo. Yo soy un baile de criadas
y de horteras.
a mí me buscan las cocineras;
a mis salones se disputan por venir
lo más seleto de la igilí.
Coro. Aquí esta un baile de criadas
y de horteras
y sobre todo de cocineras.
A sus salones se disputan por venir
lo más seléto de la igilí
Todos. Se baila la habanera, polka y vals
sin discrepar en tanto así el compás,
y al dar las vueltas con gran rapidez,
¡Válgame Dios lo que se vé!

¡Ay qué gusto es bailar
el chulesco schotís
al estilo de Madrid,
y cansados después
del continuo danzar
cuatro limpias ir a echarse al Restaurant,
al Restaurant a ver si allí
nos encontramos un gilí
y procurar con mucho aquél
dejarle sin parné.